¿Qué son las várices y qué tratamientos existen?

Qué son las várices y qué tratamientos existen

Las venas varicosas o várices son una enfermedad crónica que afecta tanto a hombres como a mujeres. En los países con mayor desarrollo, se dice que entre el 20% y 60% de las personas viven con esta afectación. Además, los casos más graves pueden llegar a categorizarse como una de las enfermedades más costosas.

Es importante hacerse chequeos anuales para detectar a tiempo esta enfermedad. De esa manera, podría evitar las complicaciones de lo que en sus inicios se presenta como pequeñas arañas varicosas. Cabe mencionar que la parte más afectada por esta condición, suele ser las piernas. En consecuencia, puede causar problemas en el autoestima de la persona que lo padece.

¿Qué son las várices?

Según la OMS, las várices son unas venas superficiales y cilíndricas que se dilatan de manera anormal en el sistema venoso superficial. Asimismo, son detectables tanto interna y externamente. También, estos vasos sanguíneos inflamados suelen tener una coloración entre los tonos morados y azulados. Es más común que lo padezcan las mujeres, pero no se puede exceptuar a los hombres y niños de esta enfermedad.

A estas venas hinchadas se les conoce como insuficiencia venosa y es catalogada a nivel mundial como una enfermedad crónica. Las várices llegan a formarse a causa de la acumulación anormal de sangre, debido a la debilidad de las paredes venosas superficiales.

Qué son las várices

Tipos de várices

Para hablar de los tipos de várices, vamos a centrarnos en explicar cuatro de ellas según el grado de complejidad y tamaño. A continuación, las describiremos con la finalidad de que sepas diferenciarlas con mayor facilidad. Así podrás saber si sufres de alguna en especial y tomes acción para que no avance su complejidad.

1. Várices telangiectasias

Son el tipo de várices que se presentan como una preocupación estética. Estas son dilataciones de pequeños vasos sanguíneos en la superficie de la piel. También, son conocidas como “arañas vasculares” y suelen aparecer mayormente en la zona de las piernas.

Muchas de estas pueden llegar a ser indetectables a simple vista. Por otro lado, cuando se dilatan, se aprecian sus formas y el recorrido que lleva a través de la piel con una ligera coloración azulada. Usualmente, son el primer síntoma de unas várices que pueden ir haciéndose más graves con el pasar del tiempo. Además, puedes identificarlas fácilmente porque aparecen con una forma de estrella muy sutil.

Várices telangiectasias

2. Várices reticulares

Estas dilataciones subcutáneas son más visibles a simple vista en comparación a las arañas vasculares. Puesto que, al ser de un tamaño ligeramente más grande, pueden ser detectables al tacto. Al ser de un grado mayor, tienen la capacidad de causar algunos otros síntomas como calambres, pequeñas hinchazones o molestias.

Sus colores también varían entre unas venas finas azules y verdes. En muchos casos, producen un ligero picor sobre la piel. Esto marca la diferencia para que la persona que detecta estos síntomas empiece a preocuparse de una manera más seria. Probablemente, con una intervención rápida de un especialista, logre aplacar futuras complicaciones que puedan convertirse en problemas graves para su salud.

Várices reticulares

3. Várices tronculares

Este sería un tercer grado de gravedad cuando hablamos de estas afecciones. Las várices tronculares son dilataciones más complejas en los troncos principales del sistema venoso superficial. Con ellas, no tendrás dudas para identificarlas, ya que son indiscutiblemente palpables al tacto. Además, son de un tamaño mucho más grueso que dependen de la vena safena interna o externa.

Las várices tronculares deben ser un motivo de preocupación, ya que se necesita reparar con el tipo de cirugía que más le convenga al paciente. Los síntomas más habituales que producen son: Cansancio, pesadez, dolor, calambres, hormigueos y sensación de calor. Es importante que sean tratadas a tiempo para evitar un problema mayor a largo plazo.

venas varicosas tronculares

4. Várices con edema y complicadas

En este último caso, se encuentran venas de formas irregulares y mucho más dilatadas. Estas, inmediatamente dejan de ser un simple problema estético para convertirse en una complicación seria. En realidad, los síntomas habituales pueden irse agravando de manera progresiva hasta llegar a contraer un edema en dicha zona.

Si el paciente llega a tener este grado de complejidad en las várices y aun así no se las trata, podría agravarse a un grado mucho mayor. Como consecuencia de ello, se producirían grandes alteraciones como sangrados, ennegrecimiento, atrofia de la piel, flebitis o, como última etapa, la ulceración de las mismas.

Várices con edema y complicadas

¿Por qué salen las várices en las piernas?

Al ser una afectación común, estas causan intriga del por qué se tienen. Es una enfermedad que afecta principalmente a las piernas, cuando las válvulas unidireccionales de las venas no funcionan adecuadamente, la sangre regresa por la misma. E, consecuencia, las venas se inflaman por la sangre que se acumula ahí y se forman las varices. Entre algunos factores que causan este tipo de afecciones, podemos mencionar los siguientes.

Por qué salen las venas varicosas en las piernas

1. Nacer con válvulas congénitamente defectuosas

Si has nacido con este tipo de válvulas, es muy probables que sufras de várices. Estas son las que se encargan de hacer circular la sangre hacia el corazón y, si dejan de funcionar, harían que se acumule dentro de la vena. Con ello, se produciría la hinchazón de las várices en las diversas etapas.

2. Tener tromboflebitis

Esta enfermedad produce el mismo efecto que las várices. Los trombos son como coágulos que obstruyen la correcta circulación de la sangre en las venas. Esta inflamación es muy común en la zona de las piernas y puede aumentar los problemas de salud en las personas que la padecen. Además, se puede tratar con medicamentos anticoagulantes.

3. Embarazo

Se estima que un 40% de las mujeres embarazadas sufre de esta enfermedad. Ello se debe al aumento de la presión en el interior de las venas, a causa de los cambios hormonales que pasan las mujeres en dicha etapa. En los meses de embarazo, las fibras musculares de las mujeres suelen relajarse, haciéndolas más propensas a dilatarse y deformarse.

4. Estar de pie o sentado por largos períodos

Ambos casos no son beneficiosos para la buena circulación de la sangre en las venas. Esas dos posturas, provocan que aumente la presión en las venas de la parte inferior del cuerpo. De esa manera, se reduce el suministro sanguíneo a estas zonas del cuerpo de la persona. De la misma forma sucede al estar sentado, ya que se corta el flujo habitual que tenía la sangre por las venas, haciendo que se formen las varices.

5. Causas hereditarias

Los antecedentes familiares también influyen mucho en la aparición de esta enfermedad crónica. Si parte de tu familia ha tenido várices, existen grandes probabilidades que tú también llegues a contraerlas. Por esto, es importante saber qué tipos de afecciones existen en cada familia. Todo ello, con el fin de prevenir y actuar a tiempo ante algún tipo de enfermedad como esta.

6. Género

Usualmente, las mujeres son más propensas a sufrir de várices desde una corta edad. Esto también sucede porque pasan por diversos cambios hormonales. Dentro de estos, podemos mencionar a la menstruación, el embarazo o la menopausia. Como resultado, las paredes de las venas tienden a relajarse un poco más de lo habitual, conllevando así a la formación de las várices.

7. Obesidad

Esta enfermedad facilita el desarrollo de várices con una mayor facilidad. Puesto que, al tener sobrepeso, todo el cuerpo ejerce presión sobre las piernas. Esto hace que las venas sobrecarguen con ello y se les dificulte la correcta circulación en las válvulas sanguíneas.

¿Qué dolores producen las várices?

Algunos tipos de venas varicosas pueden no causar algún tipo de dolor específico. Sin embargo, cuando hablamos de algunos tipos de várices específicas como las tronculares u otras con más complicaciones, los síntomas se van a hacer notar. Dentro de las molestias, las más habituales que se pueden tener son las siguientes.

  • Calambres: Se van a manifestar como contracciones involuntarias y dolorosas en las partes donde se están formando las várices.
  • Hormigueos: Esta sensación es muy similar a la de entumecimiento. Principalmente, se muestran cuando la persona permanece mucho tiempo en una misma posición.
  • Edemas: Dicho problema se produce cuando se escapa el líquido de los vasos sanguíneos del cuerpo. Ello conlleva al mal funcionamiento de las válvulas en las venas, formando así las várices.
  • Pesadez y dolor en las piernas: si sientes una sensación de cansancio en la zona de tus piernas, es probable que se deba a la acumulación de sangre.
  • Venas de color azul o moradas: Este es uno de los síntomas más habituales y visibles para identificar un problema de várices. Además, es importante mencionar que pueden hallarse desde la primera etapa de la enfermedad.
  • Úlceras: Este es un síntoma para los casos más avanzados de las várices. Se producen de manera espontánea en las extremidades, donde se encuentra la lesión de las venas.
  • Dermatitis Ocre: También conocido como un oscurecimiento de la piel. Son manchas de color violáceo ubicadas en las partes más afectadas, provocando endurecimiento en la piel y dolor.

Qué dolores producen las várices

Diagnóstico y exámenes

Lo primero que debes hacer para obtener un diagnóstico es acudir a un especialista. De esta manera, también podrás conocer el estado real de tus várices. Realizar este paso fundamentalmente clínico es importante, ya que examinarán los síntomas y se dará una examen física. Luego, con una exploración complementaria, se podrá identificar cuáles son las venas que no están funcionando de manera correcta.

Dentro de las pruebas que se deben incluir en tu diagnóstico está la ecografía. Con ella, se evaluarán las válvulas que no están cumpliendo su papel correctamente y si hay evidencias de coágulos sanguíneos. Entre otros procesos con los que se puede hacer un diagnóstico más certero se encuentran la Flebografía o un Eco Doppler venoso.

¿Qué puedo hacer para eliminar las várices?

Para la fortuna de muchos, las nuevas tecnologías en tratamientos para las várices avanzan a grandes pasos con los años. Esto hace que en la actualidad puedas escoger un tratamiento no invasivo, con el que tengas facilidades para una recuperación más rápida. Entre los diversos tratamientos, existen algunos que no tendrás que guardar estancia hospitalaria. A continuación, le contamos sobre los procesos más solicitados del mercado.

Qué puedo hacer para eliminar las venas varicosas

1. Escleroterapia

Es uno de los tratamientos más habituales para tratar de manera efectiva las venas varicosas más pequeñas. Dicha técnica consiste en inyectar una solución directamente a la vena afectada del paciente. Con ello, se logra que cicatricen, forzando a la sangre a circular de manera normal nuevamente. El resultado final se podrá observar luego de unas pocas semanas de haber finalizado el tratamiento.

2. Tratamiento láser

Esta es una de las últimas tecnologías para tratar las várices. En realidad, se ha vuelto una de las favoritas por los pacientes, ya que son menos invasivas que las demás. Con esta técnica, se logrará cerrar las venas varicosas y desaparecer las arañas más pequeñas. El tratamiento consiste en enviar potentes ráfagas de luz a través del láser, haciendo que la vena desaparezca lentamente.

3. Flebectomía

Con este tratamiento, el médico extraerá las várices de las venas más pequeñas, haciendo diminutos orificios sobre la zona afectada. Generalmente, esta técnica deja cicatrices mínimas que se pueden ir mejorando con el tiempo. Este es un tratamiento ambulatorio, por lo que puede ser una de las preferidas si la persona tiene un estilo de vida ajetreado.

4. Cirugía endoscópica de venas

Es uno de los tratamientos para los casos más graves de várices. Es más, solo se recomienda utilizarlo para las venas varicosas que estén involucradas con úlceras y afecciones comprometedoras. Consiste en que el cirujano especialista introducirá en la pierna una pequeña videocámara muy delgada. Todo ello, para ayudar a visualizar y cerrar las várices.

Prevención y estilo de vida

Si ya sabes que tienes antecedentes familiares con este tipo de afecciones en las venas, lo mejor es que trates de cuidarte con el fin de prevenirlas. En realidad, las medidas que tomes podrían ayudarte a frenar el desarrollo de las várices si en tu caso ya salieron los primeros síntomas. A continuación, te dejamos algunas medidas para que apliques en tu estilo de vida como prevención.

1. Realiza ejercicio

Una de las maneras más prácticas de realizar ejercicios es hacer caminatas diarias. Mantenerte en movimiento siempre será una buena opción para favorecer a la circulación sanguínea de las piernas. Igualmente, realizar actividad física te ayudará a mejorar tu condición física y de salud cardiovascular.

2. Controla tu alimentación y peso

Si quitas los excesos de grasa de tus comidas, aliviarás la presión innecesaria que se forma en las venas. Asimismo, es necesario que evites agregar demasiada sal a tus alimentos diarios. Esto también te ayudará a que ya no retengas líquidos en tu organismo y disminuyas la hinchazón formada.

3. Evita estar sentada o parada por periodos prolongados

Con esta técnica, favorece el correcto funcionamiento del flujo sanguíneo por las venas. De esta manera, podrás prevenir que se creen coágulos en tus piernas por no tener un flujo adecuado. Lo mejor es que cambies de posición con frecuencia.

4. Dale un descanso a tus piernas

Puedes ayudar a relajar un poco la tensión de tus piernas, si las elevas por un tiempo determinado al día. De esta forma, ayudarás a mejorar la circulación de los vasos sanguíneos en ellas. Puedes hacerlo en descansos breves un par de veces. Verás que, al elevarlos por encima del nivel de tu corazón, aliviarás la carga que llevan a diario.

Conclusión

Es muy importante que logremos identificar los primeros síntomas de las varices a tiempo. Al ser una enfermedad muy común, es probable que lleguemos a tener algún grado de esta afección a lo largo de nuestras vidas. De hecho, a partir de los 50 años, casi la mitad de la población sufre un grado u otro de insuficiencia venosa. Por ello, toma las precauciones del caso y acude con un especialista para realizarte un diagnóstico certero.

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