Problemas en el hígado y cómo prevenirlos

Problemas en el hígado y cómo prevenirlos

El hígado es un órgano glandular de gran tamaño que está compuesto por dos lóbulos, izquierdo y derecho. Se ubica en la parte superior por encima del estómago y la vesícula. Tiene un color rojo oscuro y una forma biselada especial en el lado izquierdo, la cual sirve como marco para el sistema digestivo. Su función es separar las sustancias valiosas de las tóxicas para el cuerpo. Además, sintetiza enzimas, proteínas, glucosa y segrega bilis a través de la vesícula. Por ello, cuando existen problemas en el hígado, se evidencia en la salud de la persona.

¿Qué pasa cuando tienes problemas en el hígado?

Este es un órgano sintetizador que produce el colesterol, así como el glucógeno y proteínas que distribuye al organismo. Su función es necesaria y básica para el funcionamiento del sistema digestivo. Cuando el hígado tiene problema, empieza a presentar signos de un incorrecto funcionamiento. Además, se producen otros síntomas físicos que, aunque son negativos, sirven para el diagnóstico temprano de ciertas enfermedades.

Por otro lado, cuando el hígado comienza a funcionar mal, hay otros órganos que se comprometen. Los más propensos a sufrir lesiones son sus órganos limítrofes como los del aparato digestivo, el páncreas o la vesícula. En el peor de los casos, cuando se ha llegado al punto extremo del cáncer hepático, se compromete a otros órganos como el pulmón o los riñones.

Qué pasa cuando tienes problemas en el hígado

¿Cuáles son las enfermedades más comunes del hígado?

Al igual que con el resto de los órganos del cuerpo humano, existen muchos riesgos que pueden causar diversos tipos de enfermedades hepáticas letales y no letales. A continuación, te contamos las patologías más frecuentes. De esta manera, esperamos que puedas actuar ante los posibles problemas en el hígado.

Cuáles son las enfermedades más comunes

1. Hepatitis

La hepatitis es la inflamación del hígado a causa de lesiones internas o, en algunos casos, por infecciones. Estas infecciones pueden ser agudas y de corto tiempo o crónicas y duraderas. Asimismo, esta enfermedad puede ser de tres tipos: A, B o C, siendo la hepatitis A la menos mortal de la lista. Por su lado, los otros dos tipos de hepatitis, sí conllevan a un alto riesgo de muerte a causa de otras enfermedades hepáticas.

Hepatitis A

Es la inflamación del hígado por una infección producida por un virus (VHA). Este virus se transmite a través de alimentos o agua contaminada con heces de una persona infectada. De esta manera, las vías de propagación son: La insalubridad de los alimentos y utensilios para comer, el deficiente saneamiento en las viviendas, la mala higiene personal y el sexo bucoanal.

Hepatitis B

La hepatitis B es una infección al hígado causada por el virus VHB. Este tipo de hepatitis representa un urgente problema de salud a escala mundial ya que es potencialmente mortal. Además, puede desembocar en un cuadro agudo crónico y dar paso a otra enfermedad hepática como el cáncer de hígado. La principal vía de transmisión de esta enfermedad es la perinatal. Sin embargo, existe la exposición a líquidos corporales de personas infectadas como la saliva, semen, flujo vaginal y menstrual.

Hepatitis C

Esta también es una infección viral. El virus VHC causa una gran inflamación, lo que conlleva a un daño grave del hígado. En el peor de los casos, este tipo de hepatitis puede durar toda la vida. Su principal vía de transmisión es a través de la sangre de una persona ya contaminada. Se dice que este es el tipo más peligroso de hepatitis ya que quienes se contagian, no presentan síntomas durante los primeros años hasta que ha causado ya un daño grave. De esta forma, se convierte en una enfermedad silenciosa y letal.

Esta enfermedad se puede prevenir con la vacuna, la cual tiene una efectividad del 98% al 100%. Comprende dos dosis y se sugiere que sean inoculadas en un intervalo de seis meses. Por lo general, se administran en niños antes del primer o segundo año. Sin embargo, puede ser suministrada a menores de hasta cinco años. Lo importante es que estas vacunas sean colocadas lo más pronto posible.

2. Hígado graso

Este problema en el hígado es un padecimiento por el exceso de grasa y existen dos tipos. La primera, es no alcohólica y, la segunda, es por alcohol o también llamada esteatosis hepática alcohólica. La enfermedad del hígado graso no alcohólico, como su nombre lo indica, no está relacionada con el consumo de estas sustancias. Dentro de esta existen dos subtipos:

  • El hígado graso simple presenta una leve o nula inflamación de las células que puedan causar un daño mayor.
  • La esteatosis hepática no alcohólica es la inflamación y daño a las células del hígado. Estas pueden causar fibrosis o cicatrización, dándole paso a una cirrosis o cáncer hepático.

La segunda enfermedad por hígado graso es la esteatosis hepática alcohólica. Como su nombre lo indica, se da como resultado del consumo excesivo de alcohol. Mientras más alcohol se ingiere, mayor es el riesgo de contraer esta enfermedad. Finalmente, la esteatosis hepática por alcohol es el primer paso antes de la hepatopatía alcohólica y de la cirrosis.

3. Cirrosis

Se le llama cirrosis a la enfermedad hepática que consta de un daño crónico a los tejidos del hígado. Se produce gracias a una frecuencia de lesiones por el consumo prolongado de alcohol. Es decir, el hígado trata de curarse a sí mismo y trabaja constantemente en la cicatrización. En consecuencia, a medida que la cirrosis avanza, se forman más tejidos cicatrizados. De esta manera, se impide el correcto funcionamiento del órgano. Resultando imposible una óptima producción de proteínas, la defensa contra infecciones, la limpieza de la sangre y el almacenamiento de energía de los nutrientes de la digestión.

En el peor de los casos, esta enfermedad puede conducir a otras como ictericia, insuficiencia renal o cálculos biliares. Finalmente, es importante mencionar que el daño causado al hígado por la cirrosis no se puede revertir. Sin embargo, si esta es detectada a tiempo, se puede tratar y limitar su avance.

4. Cáncer de hígado

Existen varios tipos de cáncer de hígado. El más conocido es el carcinoma hepatocelular que se genera desde las células hepáticas llamadas hepatocitos. Este cáncer es más común en los hombres que en las mujeres y, sobre todo, en los mayores de 50 años. Otros tipos de cáncer hepático menos frecuentes son el colangiocarcinoma intrahepático y el hepatoblastoma.

Esta enfermedad ocurre cuando las células hepáticas desarrollan alteraciones en su ADN y empiezan a crecer descontroladamente. De esta forma, se producen tumores o masas de células cancerosas. Otra de las causas, son las infecciones crónicas como hepatitis de tipo grave. Es importante mencionar que aquel cáncer que se origina en otro órgano, pero se disemina al hígado, obtiene el nombre de cáncer metastásico.

5. Hemocromatosis

La hemocromatosis es una enfermedad genética hereditaria que hace que el organismo absorba descontroladamente el hierro de los alimentos que se ingieren. De esta manera, el exceso de hierro en el cuerpo causa daños potencialmente mortales como enfermedad hepática, problemas cardíacos y diabetes. Además, da origen a lesiones en las articulaciones y en el hígado, corazón y páncreas.

Los síntomas de la hemocromatosis suelen aparecer en la edad mediana. Existen casos de quienes tienen los genes pero nunca desarrollan problemas graves. Esta es una enfermedad más común en los varones, ya que las mujeres están parcialmente respaldadas por la pérdida de sangre durante la menstruación. Su tratamiento consta de extracciones periódicas de sangre. Es así como se pueden reducir los niveles de hierro que se almacena en los glóbulos rojos.

6. Enfermedad de Wilson

Muy similar a la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson es un trastorno genético que causa la aglomeración de cobre en órganos como el hígado y el cerebro. Se produce debido al deficiente funcionamiento del hígado ya que distribuye de manera incorrecta la bilis, donde debería ir el exceso de cobre y otras toxinas. Esta enfermedad puede ser mortal en casos de detección tardía, cuando el cobre se ha acumulado en niveles de alto riesgo para la vida. Sin embargo, cuando se diagnostica a tiempo, los pacientes pueden llevar una vida normal.

¿Cómo saber si tengo problemas en el hígado?

El hígado es un órgano esencial para la digestión. Tiene una función muy importante dentro de este proceso y se comunica con el estómago, la vesícula, el páncreas y el intestino delgado. El incorrecto funcionamiento del hígado se debe a diversas enfermedades que, en la mayoría de los casos, dan paso a otras complicaciones. Estas enfermedades pueden ser hereditarias o causadas por factores como virus, el consumo excesivo de alcohol y la obesidad.

En algunos casos, no se presentan signos o síntomas. No obstante, en caso de ciertas enfermedades hepáticas, los síntomas pueden ser los siguientes.

  • Ictericia: Tendencia a la coloración amarilla de la piel y los ojos.
  • Orina de color oscuro.
  • Palidez del color de las heces.
  • En las mujeres: Anomalías en el periodo menstrual.
  • Pronunciamiento de los vasos sanguíneos en la zona de la cintura o en otras partes del cuerpo.
  • Enrojecimiento de las palmas de las manos.
  • Hinchazón del abdomen, piernas y tobillos.
  • Fuerte dolor abdominal.
  • Pérdida del apetito.
  • Tendencia a formar moretones con facilidad.
  • Náuseas o vómitos.
  • Fatiga crónica.

Ante la presencia o persistencia de estos síntomas, se recomienda la atención médica urgente.

Cómo saber si tengo problemas en el hígado

¿Cómo prevenir los problemas en el hígado?

El estilo de vida es un factor clave para la aparición de los problemas en el hígado. Para prevenirlos, es importante regular la ingesta de ciertos alimentos y bebidas que puedan resultar perjudiciales. Asimismo, es necesario llevar un estilo de vida no sedentario y acompañar las actividades cotidianas con ejercicio físico. Otras maneras de prevenir enfermedades hepáticas, son:

  • Beber alcohol con moderación: El alcohol en exceso es la principal causa de enfermedades hepáticas no hereditarias.
  • Tener sexo con protección y evitar conductas: Usar preservativos durante las relaciones sexuales y la realización de exámenes periódicos, ayudan al diagnóstico temprano de estas enfermedades.
  • Tatuajes en establecimientos salubres: Es importante evaluar la limpieza de los establecimientos en donde se hacen los tatuajes, así como la higiene del tatuador. Asegúrate de no compartir agujas con ninguna persona.
  • Vacunarse con las dosis correspondientes: Hay vacunas a las que estamos obligados después del nacimiento. Dentro de estas, están las vacunas contra la hepatitis. Asegúrate de recibir las dosis correspondientes. En caso de tener una predisposición hereditaria a contraer estas patologías, solicita con el médico la vacuna adecuada.
  • No automedicarse: En caso de tomar medicamentos prescritos, asegúrate de hacerlo con prudencia y en las dosis dispuestas por el médico. Nunca se deben mezclar medicamentos con alcohol.
  • Evitar el contacto con la sangre de otras personas: También, es importante evitar el contacto con fluidos corporales no deseados. Los virus por hepatitis y otras enfermedades altamente perjudiciales para la salud, se contagian a través de fluidos corporales y la sangre.
  • Mantener un peso saludable: Es vital llevar una dieta balanceada y acompañarlo con ejercicio físico. La obesidad puede causar la enfermedad por hígado graso no alcohólico, así como otras de gran nivel de gravedad.

Cómo prevenir los problemas

Conclusión de los problemas en el hígado

Es importante recordar que los problemas en el hígado son más frecuentes de lo que se espera. Las enfermedades hepáticas sin tratar pueden avanzar y poner en alto riesgo la vida humana. En caso se presente algún síntoma o se conozca de una posibilidad hereditaria, se recomienda asistir de inmediato a un médico para la realización de pruebas y el diagnóstico correspondiente.

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