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Alimentos buenos para el hígado inflamado

Para cuidar la salud de este órgano vital, tenemos que aprender qué tipo de alimentos son buenos para el hígado, y más aún si este está inflamado. De hecho, el hígado es responsable de gestionar todas las grasas, proteínas y carbohidratos que las personas ingieren. Por eso, es importante empezar a controlar nuestra dieta y entender qué es saludable y qué no.

Existen diversas bebidas y alimentos buenos que una persona puede consumir para ayudar a proteger el hígado inflamado. Asimismo, recuerda que la salud del hígado es crucial para la salud de todo tu cuerpo en general. De manera contraria, el tener un hígado no saludable puede provocar enfermedades hepáticas y trastornos metabólicos.

Alimentos buenos para el hígado inflamado

En este artículo, te contaremos los mejores alimentos buenos para el hígado inflamado. Y si aún no has llegado a ese extremo, también puedes tomarlos en cuenta como medida de prevención. Así que, empieza a cambiar tu dieta si consideras tener una mala alimentación y opta por consumir los siguientes alimentos.

Alimentos con omega-3

Estos son uno de los alimentos buenos para el hígado inflamado, pues estos puedes ayudar a disminuir la necroinflamación y la degeneración hidrópica en este órgano vital. Dentro de los que puedes consumir, están el salmón, la caballa, las sardinas, el bacalao y el arenque. No obstante, evita comer algún tipo de pescado o carne que esté crudo o que no esté bien cocinado.

salmón bueno para el hígado inflamado

Nueces

Diversos estudios indican que el consumo de nueces es muy positivo para mantener el hígado sano. Además, las nueces contienen ácidos grasos insaturados, vitamina E y antioxidantes. Por lo que ayudarán a prevenir el hígado graso y a reducir la inflamación además de bajar el estrés oxidativo. Por eso se considera uno de los alimentos buenos para el hígado inflamado. Dentro de ellos también figuran las semillas de lino, semillas de chía y las semillas de cáñamo.

nueces buenos para el hígado inflamado

Soya

Al consumirla estarás generando efectos benéficos como un aumento en la síntesis de ácidos grasos y disminución en la acumulación de lípidos en el hígado. Esto, aminora la probabilidad de desarrollar hígado graso. Además, disminuye la resistencia a la insulina, la intolerancia a la glucosa y las concentraciones de triglicéridos. Por esas razones, es uno de los mejores alimentos buenos para el hígado inflamado. Lo ideal es consumir 30g de soya al día.

alimentos para la salud del hígado

Café

Diversos estudios señalan que el café parece traer beneficios al hígado. Especialmente porque protege contra problemas como la enfermedad del hígado graso. Asimismo, estos estudios señalan que la ingesta diaria de café puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedad hepática crónica. Como también puede proteger al hígado de condiciones dañinas, como el cáncer.

Por otro lado, el café parece reducir la acumulación e inflamación de grasa en el hígado. Es más, aumentará los antioxidantes protectores en este órgano vital. De igual manera, los compuestos de este alimento también ayudan a las enzimas hepáticas a eliminar del cuerpo las sustancias cancerígenas.

café es bueno para la salud

Avena

El consumo de avena es una manera fácil de agregar fibra a la dieta. Lo que resulta ser de gran beneficio dentro de los alimentos buenos para el hígado inflamado. De hecho, la fibra es una herramienta importante para la digestión, y especialmente las de la avena son útiles para el hígado. Por eso, la avena y la harina de avena son ricas en compuestos llamados beta-glucanos, y debes incluirla en tu dieta diaria.

Igualmente, los beta-glucanos son biológicamente muy activos en el cuerpo. Puesto que, ayudan a modular el sistema inmunológico y combatir la inflamación. Por ello, pueden ser especialmente útiles en la lucha contra la diabetes y la obesidad. Ayudando así a reducir la cantidad de grasa almacenada en el hígado. Sin embargo, se necesitan más estudios clínicos para confirmar este beneficio en el cuerpo humano.

la avena es un antioxidante

Uvas

En el 2014, un estudio reveló que las semillas de uva, así como la piel y la pulpa, contienen una cantidad significativa de antioxidantes. Y que además, estos antioxidantes parecen estar asociados con la protección de algunas causas de daño hepático. En consecuencia, el comer uvas enteras sin semillas es una forma sencilla de agregar estos compuestos a la dieta.

Alimentos buenos para el hígado inflamado

Verduras

Por último, el consumir verduras y aplicarlas en tu alimentación será fundamental para manejar la inflamación en el hígado. En realidad, estos también te ayudarán a eliminar las toxinas en tu organismo. Y la mayoría de estos alimentos, son ricos en nutrientes buenos para la salud hepática por su alto contenido en vitaminas. Algunos de estos alimentos buenos para el hígado inflamado son: espinacas, coles, espárragos, alcachofas y demás verduras de hoja verde

Alimentos buenos para el hígado inflamado

Conclusión de Alimentos buenos para el hígado inflamado

Al incluir en tu dieta alimentos buenos para el hígado inflamado, no solo estarás cuidando la salud de ese órgano. Sino también el de todo tu organismo en general. Además, si aún no tuvieras algún síntoma de una enfermedad hepática, lo mejor es siempre empezar por la prevención para cuidar nuestra salud. De esa manera, se puede evitar padecer alguna enfermedad grave más adelante.

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Recomendaciones para el cuidado del hígado

Recomendaciones para el cuidado del hígado

El hígado es uno de los órganos vitales del ser humano. Por ese motivo, hemos realizado una guía de recomendaciones que puede aplicar para el cuidado de su hígado. Tenga en cuenta que si tiene malestares debe acudir a un médico lo antes posible. La detección temprana de alguna patología hepática es clave para que pueda llevar un estilo de vida óptimo.

¿Cuál es la importancia del hígado?

Se suele comparar a este órgano con un laboratorio bioquímico. Esto es debido a que se asocia al hígado con cumplir 500 funciones distintas. Entre ellas, se destaca la depuración de sustancias tóxicas, el control del sistema de coagulación de la sangre y el manejo del sistema inmunológico.

Asimismo, es parte de todos los procesos metabólicos del organismo. Almacena las vitaminas y glucógeno en forma de azúcares. Esto ayuda a las personas a generar energía necesaria para el cuerpo, formar bilis y los procesos digestivos.

Cuál es la importancia del hígado

¿Qué pasa si no me cuido el hígado?

A menudo, cuando nuestro hígado está sobrecargado, sentimos ciertos malestares en diversas partes de nuestro cuerpo. Estos vienen desde los relacionados con la digestión como el estreñimiento, piel seca y dolor de estómago. También afecta el ámbito emocional, evidenciándose en falta de concentración, enfado, apatía y problemas en la toma de decisiones. Otros signos que pueden darse si no cuida de su hígado son:

  • Problemas de coagulación.
  • Irregularidades hormonales.
  • Hinchazón de los canales biliares.

Síntomas de alerta para iniciar con el cuidado del hígado

Nuestro organismo pone en evidencia cuando algo no está funcionando correctamente en nuestro hígado. Esto es debido a que, como hemos mencionado, es uno de los órganos necesarios para el correcto funcionamiento del cuerpo. A continuación, mencionaremos los signos de alerta para que visite a un médico si está pasando por alguno de ellos.

  • Cansancio.
  • Ictericia.
  • Orina de color oscuro.
  • Picazón en la piel.
  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Hinchazón y dolor abdominal.
  • Sangrados.
  • Aparición de hematomas con facilidad.

Síntomas de alerta para iniciar con el cuidado del hígado

Recomendaciones para el cuidado del hígado

Luego de definir la importancia de este órgano y los signos de alerta, daremos a conocer algunas recomendaciones para el cuidado del hígado. Estas son medidas de prevención o acciones que pueden complementar su tratamiento si padece alguna enfermedad hepática. Cabe mencionar que, en algunos casos, debe consultarlo con su médico antes de ponerlas en práctica.

1. Cuidado de la dieta

Una alimentación equilibrada es clave para la salud y el cuidado del hígado. Por ello, es recomendable que incorpore en su dieta alimentos para este órgano. Lo ideal será que consuma estos insumos con mayor frecuencia. A continuación, le contaremos los mejores para que reduzca su ingesta de alimentos ultraprocesados.

  • Alcachofas: Estas contribuyen a la limpieza y desintoxicación del hígado. Además, son ricas en silimarina, planta indispensable para el cuidado de este órgano.
  • Rábano: El encurtido de rábano es especialmente recomendado ya que es bueno para la flora intestinal.
  • Brócoli: Verdura rica en azufre, mineral necesario para la segunda fase de detoxificación del hígado.
  • Puerro: También es rico en azufre y favorece al correcto funcionamiento del hígado.
  • Garbanzo: Gran fuente de aminoácidos.
  • Espárragos: Ricos en agua y azufre.
  • Nabo: Facilita la eliminación de toxinas producidas por el hígado a través de la orina.
  • Manzana: Fruta rica en antioxidantes y pectina.

Cuidado de la dieta

2. Manténgase hidratado

Tomar suficiente agua a lo largo del día es uno de los hábitos para mantener una buena salud. Además, hidratarse ayuda al hígado a eliminar las toxinas mediante la depuración. Por ello, la cantidad recomendada es de ocho vasos o 1,5L de agua al día. Tenga en cuenta que el agua también es clave para cuidar los riñones.

Manténgase hidratado

3. Consuma suplementos nutricionales

Los suplementos dietéticos recomendados para la depuración del hígado favorecen a la optimización del trabajo de este órgano. Es así como la limpieza, desintoxicación y otras de sus funciones son realizadas de forma más efectiva. Por ese motivo, son considerados como una buena opción como parte de los cuidados del hígado. Ahora, damos a conocer los principales ingredientes que la mayoría de suplementos lleva.

  • Alcachofa
  • Cardo mariano.
  • Cúrcuma.
  • Diente de león.

Consuma suplementos nutricionales

4. Realice ejercicio con regularidad como parte del cuidado del hígado

La práctica de actividades físicas es saludable para prevenir enfermedades y mantenerse activo. Cuando se habla del cuidado del hígado, no es obligatorio realizar un ejercicio en específico. Lo importante es estar en movimiento y ser constante. Por eso, puedes elegir el deporte que más te guste y realizarlo mínimo 3 veces por semana.

Realice ejercicio con regularidad como parte del cuidado del hígado

5. Evite el consumo excesivo de grasas

El hígado graso es una de las patologías hepáticas más comunes. Esta altera la función metabólica del hígado. Como resultado, se produce inflamación y obstrucción de los canales biliares. Debido a eso, se recomienda que la ingesta de alimentos altos en grasa sea controlada.

Evite el consumo excesivo de grasas

6. Controle la ingesta de medicamentos

Las medicinas que tome deben ser prescritas y recomendadas bajo vigilancia médica. Esto es debido a que el abuso de ellos puede causar una falla hepática. Además, la automedicación puede desencadenar toxicidad al hígado.

Controle la ingesta de medicamentos

7. Tome precauciones con las dietas détox

El término détox hace referencia a que se deja de consumir o se elimina del cuerpo sustancias tóxicas. Si esto se ve desde el punto de vista donde se ingiere antioxidantes, frutas y verduras, se puede decir que sí es recomendable. Todo ello, si la persona no deja de alimentarse correctamente.

Es así como no es correcto considerar a este tipo de dieta como un reemplazo y dejar de lado los nutrientes necesarios para el organismo. Además, el abuso de este tipo de dietas puede provocar pérdida de masa muscular, cálculos renales, falta de minerales, entre otros. En todo caso, se recomienda equilibrar lo que ingiere para poder obtener los beneficios.

Tome precauciones con las dietas détox

8. Realice controles médicos periódicos de cuidado del hígado

La prevención es crucial para mantener su calidad de vida. Por ello, para librarse de graves complicaciones, recomendamos que visite a un médico al menos una vez al año. Esta es la única manera de conseguir un diagnóstico acertado e iniciar el tratamiento correcto.

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Cuáles son las enfermedades del hígado y sus síntomas

Cuáles son las enfermedades del hígado y sus síntomas

El hígado tiene diversas funciones importantes, donde se incluye la digestión y distribución de los nutrientes. Debido a ello, las enfermedades hepáticas son patologías que debe atender lo antes posible. Tenga en cuenta que muchas se dan como resultado de excesos, pero no todas tienen esta característica. A continuación, definiremos las enfermedades del hígado y sus síntomas con la finalidad de que acuda a un médico lo antes posible.

Cirrosis: Una de las enfermedades del hígado y sus síntomas

La cirrosis es una enfermedad en donde el hígado está cicatrizado y dañado. En ella, la movilidad y funciones de este órgano disminuyen progresivamente. Es así como perjudica el flujo sanguíneo y las capacidades naturales del hígado. Debido a que no tiene cura, es necesario que se dé una detección temprana. A medida que la cirrosis empeora, el hígado falla y el tejido cicatricial reemplaza al sano.

cirrosis enfermedades del hígado y síntomas

Síntomas de la cirrosis

Esta enfermedad posee muchos signos y síntomas que evidencian un deterioro de su salud. No obstante, en las primeras etapas, no se muestran señales de su desarrollo. Por ello, en el momento tenga alguno de estos malestares, debe acudir a un médico para su descarte.

  • Fatiga.
  • Desarrollo de hemorragias o hematomas fácilmente.
  • Pérdida de apetito.
  • También se dan náuseas.
  • Disminución del peso.
  • Hinchazón de las extremidades inferiores.
  • Picazón en la piel.
  • Ictericia.
  • Acumulación de líquidos en el abdomen.
  • Confusiones y somnolencia.

Hígado graso: Entre las patologías más frecuentes

El hígado graso es la acumulación de grasa en el hígado, asociado o no al consumo excesivo de alcohol. Aunque es una enfermedad que se puede controlar, si no se lleva un tratamiento correcto puede producirse inflamación del órgano. En consecuencia, puede desarrollar cirrosis o cáncer de hígado.

  • Hígado graso alcohólico: Se da por el consumo de alcohol.
  • Hígado graso no alcohólico: No se da por el consumo de alcohol. Este tipo está relacionado con la obesidad, diabetes y aumento de triglicéridos.

higado graso y malestares

Síntomas del hígado graso

Como la cirrosis, no produce síntomas hasta que la enfermedad está avanzada. Sin embargo, algunos pacientes han contado que sienten cansancio, malestares generales y molestias en el abdomen. Consideramos que para que se dé una detección temprana, debe visitar a un médico con regularidad. Ahora, mencionaremos los síntomas de la enfermedad cuando ha progresado.

  • Pérdida de peso.
  • Sensación de debilidad y cansancio.
  • Náuseas.
  • Ictericia.
  • Acumulación de fluido en las piernas y abdomen.
  • Hinchazón de extremidades inferiores y abdomen.
  • Confusión.
  • Finalmente, problemas relacionados a confusiones y concentración.

Hepatitis autoinmunitaria: Enfermedad crónica que afecta las células

La hepatitis autoinmunitaria es una enfermedad crónica donde el sistema inmunitario ataca las células hepáticas. Como resultado, causa inflamación y daño a este órgano vital. Si no se trata a tiempo, puede causar patologías como la cirrosis o insuficiencia hepática.

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Síntomas de la hepatitis autoinmunitaria

Los signos de la hepatitis autoinmune dependen de cada cuerpo. En algunos casos, los pacientes presentan pocos problemas o ningún malestar en la primera etapa. Por otra parte, muchos mencionan que han experimentados síntomas como:

  • Fatiga.
  • Malestar abdominal.
  • Ictericia.
  • Incremento del tamaño del hígado.
  • Angiomas aracniformes.
  • Sarpullidos.
  • Malestares en las articulaciones.
  • Ausencia de menstruación.

Hepatitis A: Entre las enfermedades del hígado y sus síntomas

La hepatitis A es una infección del hígado altamente contagiosa. Este virus causa inflamación y afecta el funcionamiento del hígado. Para contagiarse de ella, debe ingerir alimentos o líquidos contaminados. En casos leves, no necesita llevar un tratamiento y no deja daños permanentes en el hígado. La manera más efectiva para prevenir este virus es mediante la higiene.

hepatitis a y malestares

Síntomas de la hepatitis A

Los signos de la hepatitis A aparecen después de haber tenido el virus por algunas semanas. No obstante, no todas las personas manifiestan estos malestares. Entre los principales se encuentran los siguientes:

  • Fatiga.
  • Náuseas y vómitos repentinos.
  • Dolor o malestar abdominal.
  • Heces color arcilla.
  • Pérdida de apetito.
  • Fiebre baja.
  • Orina de color oscuro.
  • Dolor articular.
  • Ictericia.
  • Picazón intensa.

Hepatitis B: Infección crónica que necesita detección temprana

La hepatitis B es una infección hepática grave que puede volverse crónica. Por ese motivo, aumenta el riesgo de contraer insuficiencia hepática, cáncer de hígado o cirrosis. Actualmente, la mayoría de adultos infectados llegan a recuperarse por completo, incluso en los casos graves. Como medio de prevención existe la vacuna.

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Síntomas de la hepatitis B

Los signos de la hepatitis B pueden presentarse de manera leve o grave. Además, suelen manifestarse entre uno a cuatro meses después de haber sido infectado. Algunas personas, generalmente los menores, presentan los siguientes síntomas.

  • Dolor abdominal y articular.
  • Orina oscura.
  • Fiebre.
  • Pérdida del apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Sensación de debilidad y fatiga.
  • Ictericia.

Hepatitis C: Producido por un virus viral

La hepatitis C es una infección viral que causa inflamación del hígado. Por ello, conduce a un daño hepático grave. Anteriormente, el tratamiento de la hepatitis C requería de inyecciones y fármacos con efectos secundarios. Ahora, existen medicamentos orales que se deben tomar entre dos a seis meses.

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Síntomas de la hepatitis C

Al comienzo, la hepatitis C se da como una infección silenciosa ya que puede tardar años en mostrar señales. Es así como los signos se hacen evidentes cuando el hígado está muy dañado. Por ese motivo, recomendamos realizar chequeos anuales con la finalidad de detectar alguna enfermedad en las primeras etapas. A continuación, mencionaremos los síntomas de la hepatitis C.

  • Aparición de hemorragias y hematomas fácilmente.
  • Fatiga.
  • Falta de apetito y pérdida de peso.
  • Ictericia.
  • Orina de color oscuro.
  • Picazón en la piel.
  • Ascitis.
  • Hinchazón en las piernas.
  • Encefalopatía hepática.
  • Además, puede desarrollar várices.

Cáncer de hígado: Una de las enfermedades del hígado y sus síntomas

El cáncer de hígado es una enfermedad que inicia en las células hepáticas. También existen diversos tipos de cáncer de este órgano, siendo el más común el carcinoma hepatocelular. Igualmente, está el colangiocarcinoma intrahepático y el hepatoblastoma. Cabe mencionar que el cáncer que se extiende al hígado es más frecuente que el cáncer que inicia en las células hepáticas.

cancer de higado enfermedades del hígado y sus síntomas

Síntomas del cáncer de hígado

Al igual que las otras enfermedades del hígado, no presenta síntomas en las primeras etapas. Además, cuando existen señales de alerta, se presentan de la siguiente manera:

  • Pérdida rápida de peso.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolor en la parte superior del abdomen.
  • Náuseas y vómitos.
  • Sensación de debilidad y fatiga general.
  • Hinchazón abdominal.
  • Ictericia.
  • Heces blanquecinas.

Conclusión

Cómo ha podido darse cuenta, las enfermedades del hígado no suelen presentar malestares en la etapa inicial. Por esa razón, es de vital importancia que realice chequeos médicos preventivos de forma anual. Finalmente, le recordamos que el hígado es un órgano necesario para el correcto funcionamiento de su cuerpo.

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Qué es el hígado graso y cómo tratarlo

¿Qué es el hígado graso y cómo tratarlo?

Las enfermedades hepáticas son patologías frecuentes en la actualidad. Por ello, consideramos importante definir qué es el hígado graso y los tipos existentes. Asimismo, daremos a conocer cómo tratarlo y de qué maneras se puede prevenir. Esperamos que la información compartida le sea de ayuda para conocer más sobre este mal que puede solucionarse con un tratamiento temprano.

¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso o esteatosis hepática es una alteración frecuente que consiste en la acumulación de grasa en el hígado. Esta puede estar asociada o no al consumo excesivo de alcohol. Con el paso del tiempo, y si no se lleva un tratamiento efectivo, la cantidad de grasa puede producir inflamación del órgano. De esta forma, un número pequeño de casos desarrolla cirrosis y cáncer de hígado. Aunque más del 90% de personas con obesidad tiene hígado graso, es una patología que puede darse en personas con un peso ideal.

Qué es el hígado graso

Tipos de hígado graso

Como hemos mencionado, el hígado graso puede darse como resultado del consumo de alcohol. Por ello, existen dos tipos de esteatosis hepática que debe tener en cuenta.

  • Hígado graso alcohólico: Se da por el consumo de alcohol. Se considera causa alcohólica cuando supera el consumo de 20 gramos diarios en una mujer y 30 gramos en un hombre.
  • Hígado graso no alcohólico: No se da por el consumo de alcohol. Este tipo de hígado graso está asociado a la obesidad, diabetes y aumento de triglicéridos en la sangre. Además, muchos doctores consideran que es parte de un síndrome metabólico.

Tipos de hígado graso

Síntomas del hígado graso

En general, el hígado graso no produce síntomas hasta que la enfermedad está avanzada. No obstante, algunos pacientes mencionan que suelen sentir cansancio, malestares generales y molestias en la parte superior del abdomen. Como puede darse cuenta, es una patología que se evidencia dependiendo de cada persona. Por ese motivo, es importante que visite a un médico con regularidad para hacerse chequeos preventivos.

A medida que el esteatosis hepática progresa, los pacientes suelen experimentar los siguientes síntomas. Recuerde que si la enfermedad evoluciona, puede acabar en cirrosis o cáncer de hígado. Igualmente, pueden darse las complicaciones de cada uno de estos padecimientos.

  • Pérdida de apetito y peso.
  • Debilidad.
  • Náuseas.
  • Ictericia.
  • Acumulación de fluido en las piernas y abdomen.
  • Hinchazón de piernas y abdomen.
  • Confusión.
  • Dificultad para concentrarse.

Síntomas del hígado graso

Factores de riesgo del hígado graso no alcohólico

Luego de definir qué es el hígado graso y los tipos existentes, consideramos dar a conocer los factores de riesgo. Así podrá saber la gama de afecciones que aumentan la posibilidad de desarrollar esta enfermedad.

  • Colesterol alto.
  • Niveles elevados de triglicéridos en la sangre.
  • Síndrome metabólico.
  • Obesidad.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Apnea del sueño.
  • Diabetes tipo 2.
  • Hipotiroidismo.
  • Hipopituitarismo.

Factores de riesgo del hígado graso no alcohólico

Complicaciones

La principal complicación del hígado graso no alcohólico es la cirrosis, la cual es una cicatrización tardía de este órgano. Esta se da como respuesta a una lesión hepática. Es decir, mientras que el hígado trata de detener la inflamación, se produce mayor cantidad de cicatrización. Si no se lleva un tratamiento efectivo, la cirrosis puede provocar:

  • Ascitis: Acumulación de líquido en el abdomen.
  • Várices esofágicas: Venas varicosas en el esófago.
  • Encefalopatía hepática: Confusión, somnolencia o dificultad en el habla.
  • Cáncer de hígado.
  • Insuficiencia hepática terminal.

Cabe mencionar que entre el 5% y el 12% de pacientes con hígado graso no alcohólico desarrollan cirrosis.

¿Cómo se diagnostica el hígado graso?

El diagnóstico se da luego del descarte de otras enfermedades que causan el aumento de las transaminasas. Asimismo, es necesario hacer análisis de sangre para conocer si se tiene hepatitis crónica o alguna otra enfermedad del hígado. Agregamos que la ecografía y RMN de este órgano facilitan el establecer un resultado temprano.

En algunos pacientes, no se llega a conocer el motivo del aumento de las transaminasas. Por ello, es fundamental hacer una biopsia hepática. Este estudio también permite conocer cúal es la situación en la que se encuentra el hígado. Todas las pruebas mencionadas, son acompañadas por exámenes físicos e historia clínica. Otros estudios que su médico puede solicitarle son:

  • Ultrasonido abdominal: Usa ondas sonoras para conocer en imágenes el tamaño y forma del hígado. Además, permite saber sobre su flujo sanguíneo. En ella, el hígado graso se ve más brilloso que uno sano.
  • Tomografía computarizada del abdomen y pelvis: Produce múltiples imágenes del interior del cuerpo. Aquí el hígado graso se ve más oscuro que uno normal.
  • Resonancia magnética: Genera fotografías detalladas del hígado. Este estudio es altamente preciso para detectar el porcentaje de grasa en el hígado.
  • Elastografía por RM: Evalúa la presencia de endurecimiento y fibrosis hepática. Mediante ella, se puede crear un mapa visual de la vibración de las ondas en el hígado.
  • Biopsia de hígado: Procedimiento que extirpa una muestra de tejido hepático para examinar bajo el microscopio. De esta manera, se detecta la presencia de esteatosis, inflamación, daño y fibrosis.

Cómo se diagnostica esteatosis hepática

¿Qué son las transaminasas?

Las transaminasas son enzimas localizadas en el interior de diversos órganos como el hígado y el corazón. Estas cumplen la función metabólica en el cuerpo. Al momento de detectarse un nivel elevado de ellas, puede significar un problema que cause daño hepático. Por ese motivo, es necesario llevar un control para mantener el correcto funcionamiento del hígado.

Tratamiento y prevención del hígado graso

Aunque el tratamiento para el hígado graso depende de la causa, los médicos buscan prevenir o retrasar la progresión de la fibrosis. Por ello, recomiendan diversos hábitos saludables como:

  • Reducir el peso en caso de sobrepeso u obesidad.
  • Llevar una dieta balanceada.
  • Hacer ejercicio con regularidad.
  • Abandonar el tabaco y el alcohol.
  • Control adecuado de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Entre ellos se considera el colesterol, diabetes, hipertensión y triglicéridos.
  • De ser necesario, tomar medicamentos antiinflamatorios y para la resistencia a la insulina.

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Qué es la cirrosis hepática y cuáles son los síntomas

¿Qué es la cirrosis hepática y cuáles son los síntomas?

El hígado es el órgano encargado de digerir los alimentos, almacenar la energía y eliminar las toxinas. Por ese motivo, es de vital importancia para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Un hígado enfermo puede afectar su estilo de vida, limitándolo de muchas actividades. En este artículo le contaremos qué es la cirrosis hepática, una de las patologías más frecuentes en la actualidad.

¿Qué es la cirrosis hepática?

La cirrosis es una patología que se caracteriza por la formación de tejido cicatricial en el hígado. En consecuencia, la movilidad y funciones de este órgano comienzan a disminuir. Esto es debido a que el tejido cicatricial perjudica el flujo sanguíneo y las capacidades naturales del hígado. Cabe mencionar que es una enfermedad que se desarrolla lentamente y no tiene cura. Por ello, la detección temprana es clave para evitar complicaciones y disminuir la velocidad de las progresiones.

Cada vez que el hígado sufre una lesión, intenta recuperarse a sí mismo. En este proceso, se crea el tejido de cicatrización mencionado anteriormente. Entonces, podemos decir que a medida que avanza la cirrosis, hay más tejido de cicatrización. Por consiguiente, el hígado sufre para poder realizar sus funciones ya que su movilidad se ve limitada.

Qué es la cirrosis hepática

Síntomas de la cirrosis hepática

Por lo general, la cirrosis no muestra señales ni síntomas en las primeras etapas de su desarrollo. Esto quiere decir que, en la mayoría de los casos, se presentan cuando las lesiones hepáticas son grandes. A continuación, mencionaremos los síntomas frecuentes para que pueda acudir a un médico si los está experimentando.

  • Fatiga.
  • Aparición de hemorragias o hematomas con facilidad.
  • Pérdida de apetito, náuseas y disminución del peso.
  • Hinchazón de las piernas, pies o tobillos.
  • Picazón en la piel e ictericia.
  • Acumulación de líquidos en el abdomen.
  • Enrojecimiento de las palmas de las manos.
  • Confusiones, somnolencia y dificultad en el habla.

Además, debemos mencionar los síntomas en particular para cada sexo:

  • Mujeres: Ausencia o pérdida de los períodos menstruales.
  • Hombres: Agrandamiento de los senos, atrofia testicular y pérdida del líbido.

Causas de la cirrosis hepática

Cuando hablamos de las causas para que se desarrolle la cirrosis hepática nos referimos a las enfermedades que dañan el hígado. Estas tienen la capacidad de enfermar de forma permanente a este órgano. Por ese motivo, es necesario que cuide su salud visitando a un especialista con regularidad. Además, si ya sabe que sufre de alguna de ellas, le recomendamos consultar con su doctor cómo puede cuidar su hígado.

  • Hepatitis B, C y D.
  • Acumulación de grasa en el hígado.
  • Acumulación de hierro.
  • Fibrosis quística.
  • Enfermedad de Wilson.
  • Trastornos del metabolismo del azúcar.
  • Atresia biliar.
  • Déficit de alfa-1 antitripsina.
  • Síndrome de Alagille.
  • Cirrosis biliar primaria.
  • Sífilis.

Causas de la cirrosis

Factores de riesgo

  • Tomar alcohol en demasía: El consumo de alcohol en exceso es uno de los factores más resaltantes cuando se habla de cirrosis.
  • Sobrepeso: La obesidad incrementa el riesgo de padecer enfermedades al hígado.
  • Padecer hepatitis viral: Aunque no todas las personas con hepatitis desarrollan cirrosis, esta es una de las principales causas para dicha enfermedad hepática.
  • Complicaciones de la cirrosis hepática
  • Las complicaciones son los resultados que se pueden dar si se sufre de cirrosis hepática y no se lleva un tratamiento adecuado. Ahora, daremos a conocer las más frecuentes para que sepa la magnitud real de esta enfermedad. Tenga en cuenta que, con un tratamiento correcto, puede evitarlas.
  • Hipertensión portal: Esta enfermedad aumenta la presión sanguínea en las venas que se encargan de alimentar el hígado.
  • Hinchazón de piernas y abdomen: Uno de los resultados de la cirrosis hepática es la acumulación de líquido en las piernas y abdomen. Asimismo, ambas patologías pueden darse por la incapacidad del hígado para crear suficiente cantidad de determinada proteína.
  • Esplenomegalia: Es el agrandamiento del bazo, cambiando el atrapamiento de leucocitos y plaquetas.
  • Sangrado: Las venas se vuelven más pequeñas a causa de la hipertensión portal. Aquí, pueden llegar a explotar y tener un sangrado grave. Además, pueden provocar todo tipo de várices.
  • Infecciones: La cirrosis puede dificultar al cuerpo defenderse de las infecciones.
  • Desnutrición: Otro de los efectos de la cirrosis hepática es la dificultad para procesar los nutrientes.
  • Encefalopatía hepática: Un hígado enfermo no puede eliminar las toxinas. Por eso, estas pueden llegar a acumularse en el cerebro.
  • Ictericia: Esta patología se da cuando el hígado no elimina suficiente bilirrubina de la sangre.
  • Mayor riesgo de cáncer de hígado: Una gran cantidad de las personas con este tipo de cáncer sufre de cirrosis.

¿Cómo se diagnostica la cirrosis hepática?

Existen diversos factores a tener en cuenta para que se dé un diagnóstico efectivo de la cirrosis hepática. Debido a que es una enfermedad grave, le recomendamos consultar con su médico más de un examen. Cabe mencionar que un diagnóstico certero se realiza mediante la elastografía y biopsia hepática.

  • Historia clínica: Antecedentes de consumo de alcohol o drogas, riesgo de hepatitis crónica, uso de fármacos, patologías pulmonares o historial familiar de enfermedades hepáticas.
  • Exploración del paciente: Presencia de aumento del tamaño del hígado o bazo, várices, telangiectasias o enrojecimiento de las palmas de las manos.
  • Estudios analíticos: Cambios en el número de células sanguíneas, marcadores de las funciones hepáticas, infecciones por virus de hepatitis y estudios de coagulación.
  • Ecografía abdominal: Facilita el diagnóstico indirecto en varios casos.

Tratamiento de la cirrosis hepática

La cirrosis hepática es una enfermedad irreversible, por lo que no tiene un tratamiento médico específico. Sin embargo, se pueden tratar las patologías que produce y retardar su evolución. De esta manera, la persona que lo padece puede llevar una vida tranquila.

Tratamiento de la cirrosis hepática

Tratamientos dietéticos

Una de las primeras recomendaciones que te dan cuando te detectan cirrosis hepática es la disminución de la sal y reducir la ingesta de proteínas. Recuerde que los planes nutricionales deben ser dados por nutricionistas. En algunos casos, se necesitan suplementos de vitaminas y minerales.

Tratamientos farmacológicos

Entre las medicinas se usan, principalmente, los diuréticos. De esta forma, se trata la retención de líquidos y beta-bloqueantes. Como ya hemos mencionado, existen diversas enfermedades que se dan como complicaciones. Por ello, puede necesitar muchos fármacos para tratarlos. Es importante que visite a un médico para que le receten las medicinas correctas.

Trasplante hepático

Se considera al trasplante hepático como el tratamiento definitivo de la cirrosis. Este es realizado en los pacientes en los que se estima una supervivencia menor a dos años. En los demás, existen diversas contraindicaciones que limitan que se lleve a cabo.

Prevención de la cirrosis hepática

Finalmente, le dejaremos algunas recomendaciones para que pueda reducir el riesgo de sufrir de cirrosis. Asimismo, son medidas preventivas que lo ayudarán a cuidar su salud.

  • No beba alcohol en exceso: Si ya sufre de alguna enfermedad hepática, debe evitar su consumo total.
  • Mantenga una dieta balanceada: Coma vegetales, frutas y fuentes de proteína magra.
  • Mantenga un peso saludable: La cantidad excesiva de grasa en el cuerpo puede dañar su hígado.
  • Reduzca el riesgo de hepatitis: No compartir agujas ni tener relaciones sexuales sin protección va a reducir el riesgo de hepatitis B y C.
  • Acuda a un médico lo antes posible: Si está preocupado por su hígado, es importante que visite a un médico para la prevención y tratamiento temprano.

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