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Cuáles son las enfermedades del hígado y sus síntomas

Cuáles son las enfermedades del hígado y sus síntomas

El hígado tiene diversas funciones importantes, donde se incluye la digestión y distribución de los nutrientes. Debido a ello, las enfermedades hepáticas son patologías que debe atender lo antes posible. Tenga en cuenta que muchas se dan como resultado de excesos, pero no todas tienen esta característica. A continuación, definiremos las enfermedades del hígado y sus síntomas con la finalidad de que acuda a un médico lo antes posible.

Cirrosis: Una de las enfermedades del hígado y sus síntomas

La cirrosis es una enfermedad en donde el hígado está cicatrizado y dañado. En ella, la movilidad y funciones de este órgano disminuyen progresivamente. Es así como perjudica el flujo sanguíneo y las capacidades naturales del hígado. Debido a que no tiene cura, es necesario que se dé una detección temprana. A medida que la cirrosis empeora, el hígado falla y el tejido cicatricial reemplaza al sano.

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Síntomas de la cirrosis

Esta enfermedad posee muchos signos y síntomas que evidencian un deterioro de su salud. No obstante, en las primeras etapas, no se muestran señales de su desarrollo. Por ello, en el momento tenga alguno de estos malestares, debe acudir a un médico para su descarte.

  • Fatiga.
  • Desarrollo de hemorragias o hematomas fácilmente.
  • Pérdida de apetito.
  • También se dan náuseas.
  • Disminución del peso.
  • Hinchazón de las extremidades inferiores.
  • Picazón en la piel.
  • Ictericia.
  • Acumulación de líquidos en el abdomen.
  • Confusiones y somnolencia.

Hígado graso: Entre las patologías más frecuentes

El hígado graso es la acumulación de grasa en el hígado, asociado o no al consumo excesivo de alcohol. Aunque es una enfermedad que se puede controlar, si no se lleva un tratamiento correcto puede producirse inflamación del órgano. En consecuencia, puede desarrollar cirrosis o cáncer de hígado.

  • Hígado graso alcohólico: Se da por el consumo de alcohol.
  • Hígado graso no alcohólico: No se da por el consumo de alcohol. Este tipo está relacionado con la obesidad, diabetes y aumento de triglicéridos.

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Síntomas del hígado graso

Como la cirrosis, no produce síntomas hasta que la enfermedad está avanzada. Sin embargo, algunos pacientes han contado que sienten cansancio, malestares generales y molestias en el abdomen. Consideramos que para que se dé una detección temprana, debe visitar a un médico con regularidad. Ahora, mencionaremos los síntomas de la enfermedad cuando ha progresado.

  • Pérdida de peso.
  • Sensación de debilidad y cansancio.
  • Náuseas.
  • Ictericia.
  • Acumulación de fluido en las piernas y abdomen.
  • Hinchazón de extremidades inferiores y abdomen.
  • Confusión.
  • Finalmente, problemas relacionados a confusiones y concentración.

Hepatitis autoinmunitaria: Enfermedad crónica que afecta las células

La hepatitis autoinmunitaria es una enfermedad crónica donde el sistema inmunitario ataca las células hepáticas. Como resultado, causa inflamación y daño a este órgano vital. Si no se trata a tiempo, puede causar patologías como la cirrosis o insuficiencia hepática.

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Síntomas de la hepatitis autoinmunitaria

Los signos de la hepatitis autoinmune dependen de cada cuerpo. En algunos casos, los pacientes presentan pocos problemas o ningún malestar en la primera etapa. Por otra parte, muchos mencionan que han experimentados síntomas como:

  • Fatiga.
  • Malestar abdominal.
  • Ictericia.
  • Incremento del tamaño del hígado.
  • Angiomas aracniformes.
  • Sarpullidos.
  • Malestares en las articulaciones.
  • Ausencia de menstruación.

Hepatitis A: Entre las enfermedades del hígado y sus síntomas

La hepatitis A es una infección del hígado altamente contagiosa. Este virus causa inflamación y afecta el funcionamiento del hígado. Para contagiarse de ella, debe ingerir alimentos o líquidos contaminados. En casos leves, no necesita llevar un tratamiento y no deja daños permanentes en el hígado. La manera más efectiva para prevenir este virus es mediante la higiene.

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Síntomas de la hepatitis A

Los signos de la hepatitis A aparecen después de haber tenido el virus por algunas semanas. No obstante, no todas las personas manifiestan estos malestares. Entre los principales se encuentran los siguientes:

  • Fatiga.
  • Náuseas y vómitos repentinos.
  • Dolor o malestar abdominal.
  • Heces color arcilla.
  • Pérdida de apetito.
  • Fiebre baja.
  • Orina de color oscuro.
  • Dolor articular.
  • Ictericia.
  • Picazón intensa.

Hepatitis B: Infección crónica que necesita detección temprana

La hepatitis B es una infección hepática grave que puede volverse crónica. Por ese motivo, aumenta el riesgo de contraer insuficiencia hepática, cáncer de hígado o cirrosis. Actualmente, la mayoría de adultos infectados llegan a recuperarse por completo, incluso en los casos graves. Como medio de prevención existe la vacuna.

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Síntomas de la hepatitis B

Los signos de la hepatitis B pueden presentarse de manera leve o grave. Además, suelen manifestarse entre uno a cuatro meses después de haber sido infectado. Algunas personas, generalmente los menores, presentan los siguientes síntomas.

  • Dolor abdominal y articular.
  • Orina oscura.
  • Fiebre.
  • Pérdida del apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Sensación de debilidad y fatiga.
  • Ictericia.

Hepatitis C: Producido por un virus viral

La hepatitis C es una infección viral que causa inflamación del hígado. Por ello, conduce a un daño hepático grave. Anteriormente, el tratamiento de la hepatitis C requería de inyecciones y fármacos con efectos secundarios. Ahora, existen medicamentos orales que se deben tomar entre dos a seis meses.

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Síntomas de la hepatitis C

Al comienzo, la hepatitis C se da como una infección silenciosa ya que puede tardar años en mostrar señales. Es así como los signos se hacen evidentes cuando el hígado está muy dañado. Por ese motivo, recomendamos realizar chequeos anuales con la finalidad de detectar alguna enfermedad en las primeras etapas. A continuación, mencionaremos los síntomas de la hepatitis C.

  • Aparición de hemorragias y hematomas fácilmente.
  • Fatiga.
  • Falta de apetito y pérdida de peso.
  • Ictericia.
  • Orina de color oscuro.
  • Picazón en la piel.
  • Ascitis.
  • Hinchazón en las piernas.
  • Encefalopatía hepática.
  • Además, puede desarrollar várices.

Cáncer de hígado: Una de las enfermedades del hígado y sus síntomas

El cáncer de hígado es una enfermedad que inicia en las células hepáticas. También existen diversos tipos de cáncer de este órgano, siendo el más común el carcinoma hepatocelular. Igualmente, está el colangiocarcinoma intrahepático y el hepatoblastoma. Cabe mencionar que el cáncer que se extiende al hígado es más frecuente que el cáncer que inicia en las células hepáticas.

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Síntomas del cáncer de hígado

Al igual que las otras enfermedades del hígado, no presenta síntomas en las primeras etapas. Además, cuando existen señales de alerta, se presentan de la siguiente manera:

  • Pérdida rápida de peso.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolor en la parte superior del abdomen.
  • Náuseas y vómitos.
  • Sensación de debilidad y fatiga general.
  • Hinchazón abdominal.
  • Ictericia.
  • Heces blanquecinas.

Conclusión

Cómo ha podido darse cuenta, las enfermedades del hígado no suelen presentar malestares en la etapa inicial. Por esa razón, es de vital importancia que realice chequeos médicos preventivos de forma anual. Finalmente, le recordamos que el hígado es un órgano necesario para el correcto funcionamiento de su cuerpo.

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Qué es el hígado graso y cómo tratarlo

¿Qué es el hígado graso y cómo tratarlo?

Las enfermedades hepáticas son patologías frecuentes en la actualidad. Por ello, consideramos importante definir qué es el hígado graso y los tipos existentes. Asimismo, daremos a conocer cómo tratarlo y de qué maneras se puede prevenir. Esperamos que la información compartida le sea de ayuda para conocer más sobre este mal que puede solucionarse con un tratamiento temprano.

¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso o esteatosis hepática es una alteración frecuente que consiste en la acumulación de grasa en el hígado. Esta puede estar asociada o no al consumo excesivo de alcohol. Con el paso del tiempo, y si no se lleva un tratamiento efectivo, la cantidad de grasa puede producir inflamación del órgano. De esta forma, un número pequeño de casos desarrolla cirrosis y cáncer de hígado. Aunque más del 90% de personas con obesidad tiene hígado graso, es una patología que puede darse en personas con un peso ideal.

Qué es el hígado graso

Tipos de hígado graso

Como hemos mencionado, el hígado graso puede darse como resultado del consumo de alcohol. Por ello, existen dos tipos de esteatosis hepática que debe tener en cuenta.

  • Hígado graso alcohólico: Se da por el consumo de alcohol. Se considera causa alcohólica cuando supera el consumo de 20 gramos diarios en una mujer y 30 gramos en un hombre.
  • Hígado graso no alcohólico: No se da por el consumo de alcohol. Este tipo de hígado graso está asociado a la obesidad, diabetes y aumento de triglicéridos en la sangre. Además, muchos doctores consideran que es parte de un síndrome metabólico.

Tipos de hígado graso

Síntomas del hígado graso

En general, el hígado graso no produce síntomas hasta que la enfermedad está avanzada. No obstante, algunos pacientes mencionan que suelen sentir cansancio, malestares generales y molestias en la parte superior del abdomen. Como puede darse cuenta, es una patología que se evidencia dependiendo de cada persona. Por ese motivo, es importante que visite a un médico con regularidad para hacerse chequeos preventivos.

A medida que el esteatosis hepática progresa, los pacientes suelen experimentar los siguientes síntomas. Recuerde que si la enfermedad evoluciona, puede acabar en cirrosis o cáncer de hígado. Igualmente, pueden darse las complicaciones de cada uno de estos padecimientos.

  • Pérdida de apetito y peso.
  • Debilidad.
  • Náuseas.
  • Ictericia.
  • Acumulación de fluido en las piernas y abdomen.
  • Hinchazón de piernas y abdomen.
  • Confusión.
  • Dificultad para concentrarse.

Síntomas del hígado graso

Factores de riesgo del hígado graso no alcohólico

Luego de definir qué es el hígado graso y los tipos existentes, consideramos dar a conocer los factores de riesgo. Así podrá saber la gama de afecciones que aumentan la posibilidad de desarrollar esta enfermedad.

  • Colesterol alto.
  • Niveles elevados de triglicéridos en la sangre.
  • Síndrome metabólico.
  • Obesidad.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Apnea del sueño.
  • Diabetes tipo 2.
  • Hipotiroidismo.
  • Hipopituitarismo.

Factores de riesgo del hígado graso no alcohólico

Complicaciones

La principal complicación del hígado graso no alcohólico es la cirrosis, la cual es una cicatrización tardía de este órgano. Esta se da como respuesta a una lesión hepática. Es decir, mientras que el hígado trata de detener la inflamación, se produce mayor cantidad de cicatrización. Si no se lleva un tratamiento efectivo, la cirrosis puede provocar:

  • Ascitis: Acumulación de líquido en el abdomen.
  • Várices esofágicas: Venas varicosas en el esófago.
  • Encefalopatía hepática: Confusión, somnolencia o dificultad en el habla.
  • Cáncer de hígado.
  • Insuficiencia hepática terminal.

Cabe mencionar que entre el 5% y el 12% de pacientes con hígado graso no alcohólico desarrollan cirrosis.

¿Cómo se diagnostica el hígado graso?

El diagnóstico se da luego del descarte de otras enfermedades que causan el aumento de las transaminasas. Asimismo, es necesario hacer análisis de sangre para conocer si se tiene hepatitis crónica o alguna otra enfermedad del hígado. Agregamos que la ecografía y RMN de este órgano facilitan el establecer un resultado temprano.

En algunos pacientes, no se llega a conocer el motivo del aumento de las transaminasas. Por ello, es fundamental hacer una biopsia hepática. Este estudio también permite conocer cúal es la situación en la que se encuentra el hígado. Todas las pruebas mencionadas, son acompañadas por exámenes físicos e historia clínica. Otros estudios que su médico puede solicitarle son:

  • Ultrasonido abdominal: Usa ondas sonoras para conocer en imágenes el tamaño y forma del hígado. Además, permite saber sobre su flujo sanguíneo. En ella, el hígado graso se ve más brilloso que uno sano.
  • Tomografía computarizada del abdomen y pelvis: Produce múltiples imágenes del interior del cuerpo. Aquí el hígado graso se ve más oscuro que uno normal.
  • Resonancia magnética: Genera fotografías detalladas del hígado. Este estudio es altamente preciso para detectar el porcentaje de grasa en el hígado.
  • Elastografía por RM: Evalúa la presencia de endurecimiento y fibrosis hepática. Mediante ella, se puede crear un mapa visual de la vibración de las ondas en el hígado.
  • Biopsia de hígado: Procedimiento que extirpa una muestra de tejido hepático para examinar bajo el microscopio. De esta manera, se detecta la presencia de esteatosis, inflamación, daño y fibrosis.

Cómo se diagnostica esteatosis hepática

¿Qué son las transaminasas?

Las transaminasas son enzimas localizadas en el interior de diversos órganos como el hígado y el corazón. Estas cumplen la función metabólica en el cuerpo. Al momento de detectarse un nivel elevado de ellas, puede significar un problema que cause daño hepático. Por ese motivo, es necesario llevar un control para mantener el correcto funcionamiento del hígado.

Tratamiento y prevención del hígado graso

Aunque el tratamiento para el hígado graso depende de la causa, los médicos buscan prevenir o retrasar la progresión de la fibrosis. Por ello, recomiendan diversos hábitos saludables como:

  • Reducir el peso en caso de sobrepeso u obesidad.
  • Llevar una dieta balanceada.
  • Hacer ejercicio con regularidad.
  • Abandonar el tabaco y el alcohol.
  • Control adecuado de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Entre ellos se considera el colesterol, diabetes, hipertensión y triglicéridos.
  • De ser necesario, tomar medicamentos antiinflamatorios y para la resistencia a la insulina.

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Qué es la cirrosis hepática y cuáles son los síntomas

¿Qué es la cirrosis hepática y cuáles son los síntomas?

El hígado es el órgano encargado de digerir los alimentos, almacenar la energía y eliminar las toxinas. Por ese motivo, es de vital importancia para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Un hígado enfermo puede afectar su estilo de vida, limitándolo de muchas actividades. En este artículo le contaremos qué es la cirrosis hepática, una de las patologías más frecuentes en la actualidad.

¿Qué es la cirrosis hepática?

La cirrosis es una patología que se caracteriza por la formación de tejido cicatricial en el hígado. En consecuencia, la movilidad y funciones de este órgano comienzan a disminuir. Esto es debido a que el tejido cicatricial perjudica el flujo sanguíneo y las capacidades naturales del hígado. Cabe mencionar que es una enfermedad que se desarrolla lentamente y no tiene cura. Por ello, la detección temprana es clave para evitar complicaciones y disminuir la velocidad de las progresiones.

Cada vez que el hígado sufre una lesión, intenta recuperarse a sí mismo. En este proceso, se crea el tejido de cicatrización mencionado anteriormente. Entonces, podemos decir que a medida que avanza la cirrosis, hay más tejido de cicatrización. Por consiguiente, el hígado sufre para poder realizar sus funciones ya que su movilidad se ve limitada.

Qué es la cirrosis hepática

Síntomas de la cirrosis hepática

Por lo general, la cirrosis no muestra señales ni síntomas en las primeras etapas de su desarrollo. Esto quiere decir que, en la mayoría de los casos, se presentan cuando las lesiones hepáticas son grandes. A continuación, mencionaremos los síntomas frecuentes para que pueda acudir a un médico si los está experimentando.

  • Fatiga.
  • Aparición de hemorragias o hematomas con facilidad.
  • Pérdida de apetito, náuseas y disminución del peso.
  • Hinchazón de las piernas, pies o tobillos.
  • Picazón en la piel e ictericia.
  • Acumulación de líquidos en el abdomen.
  • Enrojecimiento de las palmas de las manos.
  • Confusiones, somnolencia y dificultad en el habla.

Además, debemos mencionar los síntomas en particular para cada sexo:

  • Mujeres: Ausencia o pérdida de los períodos menstruales.
  • Hombres: Agrandamiento de los senos, atrofia testicular y pérdida del líbido.

Causas de la cirrosis hepática

Cuando hablamos de las causas para que se desarrolle la cirrosis hepática nos referimos a las enfermedades que dañan el hígado. Estas tienen la capacidad de enfermar de forma permanente a este órgano. Por ese motivo, es necesario que cuide su salud visitando a un especialista con regularidad. Además, si ya sabe que sufre de alguna de ellas, le recomendamos consultar con su doctor cómo puede cuidar su hígado.

  • Hepatitis B, C y D.
  • Acumulación de grasa en el hígado.
  • Acumulación de hierro.
  • Fibrosis quística.
  • Enfermedad de Wilson.
  • Trastornos del metabolismo del azúcar.
  • Atresia biliar.
  • Déficit de alfa-1 antitripsina.
  • Síndrome de Alagille.
  • Cirrosis biliar primaria.
  • Sífilis.

Causas de la cirrosis

Factores de riesgo

  • Tomar alcohol en demasía: El consumo de alcohol en exceso es uno de los factores más resaltantes cuando se habla de cirrosis.
  • Sobrepeso: La obesidad incrementa el riesgo de padecer enfermedades al hígado.
  • Padecer hepatitis viral: Aunque no todas las personas con hepatitis desarrollan cirrosis, esta es una de las principales causas para dicha enfermedad hepática.
  • Complicaciones de la cirrosis hepática
  • Las complicaciones son los resultados que se pueden dar si se sufre de cirrosis hepática y no se lleva un tratamiento adecuado. Ahora, daremos a conocer las más frecuentes para que sepa la magnitud real de esta enfermedad. Tenga en cuenta que, con un tratamiento correcto, puede evitarlas.
  • Hipertensión portal: Esta enfermedad aumenta la presión sanguínea en las venas que se encargan de alimentar el hígado.
  • Hinchazón de piernas y abdomen: Uno de los resultados de la cirrosis hepática es la acumulación de líquido en las piernas y abdomen. Asimismo, ambas patologías pueden darse por la incapacidad del hígado para crear suficiente cantidad de determinada proteína.
  • Esplenomegalia: Es el agrandamiento del bazo, cambiando el atrapamiento de leucocitos y plaquetas.
  • Sangrado: Las venas se vuelven más pequeñas a causa de la hipertensión portal. Aquí, pueden llegar a explotar y tener un sangrado grave. Además, pueden provocar todo tipo de várices.
  • Infecciones: La cirrosis puede dificultar al cuerpo defenderse de las infecciones.
  • Desnutrición: Otro de los efectos de la cirrosis hepática es la dificultad para procesar los nutrientes.
  • Encefalopatía hepática: Un hígado enfermo no puede eliminar las toxinas. Por eso, estas pueden llegar a acumularse en el cerebro.
  • Ictericia: Esta patología se da cuando el hígado no elimina suficiente bilirrubina de la sangre.
  • Mayor riesgo de cáncer de hígado: Una gran cantidad de las personas con este tipo de cáncer sufre de cirrosis.

¿Cómo se diagnostica la cirrosis hepática?

Existen diversos factores a tener en cuenta para que se dé un diagnóstico efectivo de la cirrosis hepática. Debido a que es una enfermedad grave, le recomendamos consultar con su médico más de un examen. Cabe mencionar que un diagnóstico certero se realiza mediante la elastografía y biopsia hepática.

  • Historia clínica: Antecedentes de consumo de alcohol o drogas, riesgo de hepatitis crónica, uso de fármacos, patologías pulmonares o historial familiar de enfermedades hepáticas.
  • Exploración del paciente: Presencia de aumento del tamaño del hígado o bazo, várices, telangiectasias o enrojecimiento de las palmas de las manos.
  • Estudios analíticos: Cambios en el número de células sanguíneas, marcadores de las funciones hepáticas, infecciones por virus de hepatitis y estudios de coagulación.
  • Ecografía abdominal: Facilita el diagnóstico indirecto en varios casos.

Tratamiento de la cirrosis hepática

La cirrosis hepática es una enfermedad irreversible, por lo que no tiene un tratamiento médico específico. Sin embargo, se pueden tratar las patologías que produce y retardar su evolución. De esta manera, la persona que lo padece puede llevar una vida tranquila.

Tratamiento de la cirrosis hepática

Tratamientos dietéticos

Una de las primeras recomendaciones que te dan cuando te detectan cirrosis hepática es la disminución de la sal y reducir la ingesta de proteínas. Recuerde que los planes nutricionales deben ser dados por nutricionistas. En algunos casos, se necesitan suplementos de vitaminas y minerales.

Tratamientos farmacológicos

Entre las medicinas se usan, principalmente, los diuréticos. De esta forma, se trata la retención de líquidos y beta-bloqueantes. Como ya hemos mencionado, existen diversas enfermedades que se dan como complicaciones. Por ello, puede necesitar muchos fármacos para tratarlos. Es importante que visite a un médico para que le receten las medicinas correctas.

Trasplante hepático

Se considera al trasplante hepático como el tratamiento definitivo de la cirrosis. Este es realizado en los pacientes en los que se estima una supervivencia menor a dos años. En los demás, existen diversas contraindicaciones que limitan que se lleve a cabo.

Prevención de la cirrosis hepática

Finalmente, le dejaremos algunas recomendaciones para que pueda reducir el riesgo de sufrir de cirrosis. Asimismo, son medidas preventivas que lo ayudarán a cuidar su salud.

  • No beba alcohol en exceso: Si ya sufre de alguna enfermedad hepática, debe evitar su consumo total.
  • Mantenga una dieta balanceada: Coma vegetales, frutas y fuentes de proteína magra.
  • Mantenga un peso saludable: La cantidad excesiva de grasa en el cuerpo puede dañar su hígado.
  • Reduzca el riesgo de hepatitis: No compartir agujas ni tener relaciones sexuales sin protección va a reducir el riesgo de hepatitis B y C.
  • Acuda a un médico lo antes posible: Si está preocupado por su hígado, es importante que visite a un médico para la prevención y tratamiento temprano.

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Problemas en el hígado y cómo prevenirlos

Problemas en el hígado y cómo prevenirlos

El hígado es un órgano glandular de gran tamaño que está compuesto por dos lóbulos, izquierdo y derecho. Se ubica en la parte superior por encima del estómago y la vesícula. Tiene un color rojo oscuro y una forma biselada especial en el lado izquierdo, la cual sirve como marco para el sistema digestivo. Su función es separar las sustancias valiosas de las tóxicas para el cuerpo. Además, sintetiza enzimas, proteínas, glucosa y segrega bilis a través de la vesícula. Por ello, cuando existen problemas en el hígado, se evidencia en la salud de la persona.

¿Qué pasa cuando tienes problemas en el hígado?

Este es un órgano sintetizador que produce el colesterol, así como el glucógeno y proteínas que distribuye al organismo. Su función es necesaria y básica para el funcionamiento del sistema digestivo. Cuando el hígado tiene problema, empieza a presentar signos de un incorrecto funcionamiento. Además, se producen otros síntomas físicos que, aunque son negativos, sirven para el diagnóstico temprano de ciertas enfermedades.

Por otro lado, cuando el hígado comienza a funcionar mal, hay otros órganos que se comprometen. Los más propensos a sufrir lesiones son sus órganos limítrofes como los del aparato digestivo, el páncreas o la vesícula. En el peor de los casos, cuando se ha llegado al punto extremo del cáncer hepático, se compromete a otros órganos como el pulmón o los riñones.

Qué pasa cuando tienes problemas en el hígado

¿Cuáles son las enfermedades más comunes del hígado?

Al igual que con el resto de los órganos del cuerpo humano, existen muchos riesgos que pueden causar diversos tipos de enfermedades hepáticas letales y no letales. A continuación, te contamos las patologías más frecuentes. De esta manera, esperamos que puedas actuar ante los posibles problemas en el hígado.

Cuáles son las enfermedades más comunes

1. Hepatitis

La hepatitis es la inflamación del hígado a causa de lesiones internas o, en algunos casos, por infecciones. Estas infecciones pueden ser agudas y de corto tiempo o crónicas y duraderas. Asimismo, esta enfermedad puede ser de tres tipos: A, B o C, siendo la hepatitis A la menos mortal de la lista. Por su lado, los otros dos tipos de hepatitis, sí conllevan a un alto riesgo de muerte a causa de otras enfermedades hepáticas.

Hepatitis A

Es la inflamación del hígado por una infección producida por un virus (VHA). Este virus se transmite a través de alimentos o agua contaminada con heces de una persona infectada. De esta manera, las vías de propagación son: La insalubridad de los alimentos y utensilios para comer, el deficiente saneamiento en las viviendas, la mala higiene personal y el sexo bucoanal.

Hepatitis B

La hepatitis B es una infección al hígado causada por el virus VHB. Este tipo de hepatitis representa un urgente problema de salud a escala mundial ya que es potencialmente mortal. Además, puede desembocar en un cuadro agudo crónico y dar paso a otra enfermedad hepática como el cáncer de hígado. La principal vía de transmisión de esta enfermedad es la perinatal. Sin embargo, existe la exposición a líquidos corporales de personas infectadas como la saliva, semen, flujo vaginal y menstrual.

Hepatitis C

Esta también es una infección viral. El virus VHC causa una gran inflamación, lo que conlleva a un daño grave del hígado. En el peor de los casos, este tipo de hepatitis puede durar toda la vida. Su principal vía de transmisión es a través de la sangre de una persona ya contaminada. Se dice que este es el tipo más peligroso de hepatitis ya que quienes se contagian, no presentan síntomas durante los primeros años hasta que ha causado ya un daño grave. De esta forma, se convierte en una enfermedad silenciosa y letal.

Esta enfermedad se puede prevenir con la vacuna, la cual tiene una efectividad del 98% al 100%. Comprende dos dosis y se sugiere que sean inoculadas en un intervalo de seis meses. Por lo general, se administran en niños antes del primer o segundo año. Sin embargo, puede ser suministrada a menores de hasta cinco años. Lo importante es que estas vacunas sean colocadas lo más pronto posible.

2. Hígado graso

Este problema en el hígado es un padecimiento por el exceso de grasa y existen dos tipos. La primera, es no alcohólica y, la segunda, es por alcohol o también llamada esteatosis hepática alcohólica. La enfermedad del hígado graso no alcohólico, como su nombre lo indica, no está relacionada con el consumo de estas sustancias. Dentro de esta existen dos subtipos:

  • El hígado graso simple presenta una leve o nula inflamación de las células que puedan causar un daño mayor.
  • La esteatosis hepática no alcohólica es la inflamación y daño a las células del hígado. Estas pueden causar fibrosis o cicatrización, dándole paso a una cirrosis o cáncer hepático.

La segunda enfermedad por hígado graso es la esteatosis hepática alcohólica. Como su nombre lo indica, se da como resultado del consumo excesivo de alcohol. Mientras más alcohol se ingiere, mayor es el riesgo de contraer esta enfermedad. Finalmente, la esteatosis hepática por alcohol es el primer paso antes de la hepatopatía alcohólica y de la cirrosis.

3. Cirrosis

Se le llama cirrosis a la enfermedad hepática que consta de un daño crónico a los tejidos del hígado. Se produce gracias a una frecuencia de lesiones por el consumo prolongado de alcohol. Es decir, el hígado trata de curarse a sí mismo y trabaja constantemente en la cicatrización. En consecuencia, a medida que la cirrosis avanza, se forman más tejidos cicatrizados. De esta manera, se impide el correcto funcionamiento del órgano. Resultando imposible una óptima producción de proteínas, la defensa contra infecciones, la limpieza de la sangre y el almacenamiento de energía de los nutrientes de la digestión.

En el peor de los casos, esta enfermedad puede conducir a otras como ictericia, insuficiencia renal o cálculos biliares. Finalmente, es importante mencionar que el daño causado al hígado por la cirrosis no se puede revertir. Sin embargo, si esta es detectada a tiempo, se puede tratar y limitar su avance.

4. Cáncer de hígado

Existen varios tipos de cáncer de hígado. El más conocido es el carcinoma hepatocelular que se genera desde las células hepáticas llamadas hepatocitos. Este cáncer es más común en los hombres que en las mujeres y, sobre todo, en los mayores de 50 años. Otros tipos de cáncer hepático menos frecuentes son el colangiocarcinoma intrahepático y el hepatoblastoma.

Esta enfermedad ocurre cuando las células hepáticas desarrollan alteraciones en su ADN y empiezan a crecer descontroladamente. De esta forma, se producen tumores o masas de células cancerosas. Otra de las causas, son las infecciones crónicas como hepatitis de tipo grave. Es importante mencionar que aquel cáncer que se origina en otro órgano, pero se disemina al hígado, obtiene el nombre de cáncer metastásico.

5. Hemocromatosis

La hemocromatosis es una enfermedad genética hereditaria que hace que el organismo absorba descontroladamente el hierro de los alimentos que se ingieren. De esta manera, el exceso de hierro en el cuerpo causa daños potencialmente mortales como enfermedad hepática, problemas cardíacos y diabetes. Además, da origen a lesiones en las articulaciones y en el hígado, corazón y páncreas.

Los síntomas de la hemocromatosis suelen aparecer en la edad mediana. Existen casos de quienes tienen los genes pero nunca desarrollan problemas graves. Esta es una enfermedad más común en los varones, ya que las mujeres están parcialmente respaldadas por la pérdida de sangre durante la menstruación. Su tratamiento consta de extracciones periódicas de sangre. Es así como se pueden reducir los niveles de hierro que se almacena en los glóbulos rojos.

6. Enfermedad de Wilson

Muy similar a la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson es un trastorno genético que causa la aglomeración de cobre en órganos como el hígado y el cerebro. Se produce debido al deficiente funcionamiento del hígado ya que distribuye de manera incorrecta la bilis, donde debería ir el exceso de cobre y otras toxinas. Esta enfermedad puede ser mortal en casos de detección tardía, cuando el cobre se ha acumulado en niveles de alto riesgo para la vida. Sin embargo, cuando se diagnostica a tiempo, los pacientes pueden llevar una vida normal.

¿Cómo saber si tengo problemas en el hígado?

El hígado es un órgano esencial para la digestión. Tiene una función muy importante dentro de este proceso y se comunica con el estómago, la vesícula, el páncreas y el intestino delgado. El incorrecto funcionamiento del hígado se debe a diversas enfermedades que, en la mayoría de los casos, dan paso a otras complicaciones. Estas enfermedades pueden ser hereditarias o causadas por factores como virus, el consumo excesivo de alcohol y la obesidad.

En algunos casos, no se presentan signos o síntomas. No obstante, en caso de ciertas enfermedades hepáticas, los síntomas pueden ser los siguientes.

  • Ictericia: Tendencia a la coloración amarilla de la piel y los ojos.
  • Orina de color oscuro.
  • Palidez del color de las heces.
  • En las mujeres: Anomalías en el periodo menstrual.
  • Pronunciamiento de los vasos sanguíneos en la zona de la cintura o en otras partes del cuerpo.
  • Enrojecimiento de las palmas de las manos.
  • Hinchazón del abdomen, piernas y tobillos.
  • Fuerte dolor abdominal.
  • Pérdida del apetito.
  • Tendencia a formar moretones con facilidad.
  • Náuseas o vómitos.
  • Fatiga crónica.

Ante la presencia o persistencia de estos síntomas, se recomienda la atención médica urgente.

Cómo saber si tengo problemas en el hígado

¿Cómo prevenir los problemas en el hígado?

El estilo de vida es un factor clave para la aparición de los problemas en el hígado. Para prevenirlos, es importante regular la ingesta de ciertos alimentos y bebidas que puedan resultar perjudiciales. Asimismo, es necesario llevar un estilo de vida no sedentario y acompañar las actividades cotidianas con ejercicio físico. Otras maneras de prevenir enfermedades hepáticas, son:

  • Beber alcohol con moderación: El alcohol en exceso es la principal causa de enfermedades hepáticas no hereditarias.
  • Tener sexo con protección y evitar conductas: Usar preservativos durante las relaciones sexuales y la realización de exámenes periódicos, ayudan al diagnóstico temprano de estas enfermedades.
  • Tatuajes en establecimientos salubres: Es importante evaluar la limpieza de los establecimientos en donde se hacen los tatuajes, así como la higiene del tatuador. Asegúrate de no compartir agujas con ninguna persona.
  • Vacunarse con las dosis correspondientes: Hay vacunas a las que estamos obligados después del nacimiento. Dentro de estas, están las vacunas contra la hepatitis. Asegúrate de recibir las dosis correspondientes. En caso de tener una predisposición hereditaria a contraer estas patologías, solicita con el médico la vacuna adecuada.
  • No automedicarse: En caso de tomar medicamentos prescritos, asegúrate de hacerlo con prudencia y en las dosis dispuestas por el médico. Nunca se deben mezclar medicamentos con alcohol.
  • Evitar el contacto con la sangre de otras personas: También, es importante evitar el contacto con fluidos corporales no deseados. Los virus por hepatitis y otras enfermedades altamente perjudiciales para la salud, se contagian a través de fluidos corporales y la sangre.
  • Mantener un peso saludable: Es vital llevar una dieta balanceada y acompañarlo con ejercicio físico. La obesidad puede causar la enfermedad por hígado graso no alcohólico, así como otras de gran nivel de gravedad.

Cómo prevenir los problemas

Conclusión de los problemas en el hígado

Es importante recordar que los problemas en el hígado son más frecuentes de lo que se espera. Las enfermedades hepáticas sin tratar pueden avanzar y poner en alto riesgo la vida humana. En caso se presente algún síntoma o se conozca de una posibilidad hereditaria, se recomienda asistir de inmediato a un médico para la realización de pruebas y el diagnóstico correspondiente.

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